Desinformación en la era digital

El apoyo del Papa a Nicolás Maduro, la muerte de Diego Maradona y el cierre de la empresa de galletitas Don Satur. ¿Qué tienen en común? Todas son noticias falsas, conocidas como fake news en inglés, que abundan en el ecosistema mediático. En la era de la posverdad, los periodistas y comunicadores deben lidiar con estos relatos, que junto a los trols y bots contaminan la escena informacional.

Decir que las mentiras y los engaños en el periodismo son un fenómeno de esta era sería un fake. Las noticias falsas existen desde los primeros pasos de la prensa. Como señala el investigador argentino Pablo Boczkowski, “siempre hubo noticias inventadas pero actualmente al público le cuesta más detectar información tendenciosa proveniente de la curaduría de algoritmos”, lo que nos introduce en un nuevo escenario.

Las características del modelo reticular de los nuevos medios y la velocidad de los mecanismos de transmisión en la era digital hace que estas prácticas tengan otro impacto en las rutinas periodísticas y en la conversación pública. A su vez Internet ha favorecido la aparición de usuarios que consumen información y además producen contenidos que publican en diversas plataformas. La red, que provocó la desintermediación de los medios, permite que los mensajes ahora se dirijan directamente a otros usuarios, y que ellos pueden volver a compartir el contenido.

El concepto de “falso” no logra describir la complejidad de los diferentes tipos de información errónea que circula en el ecosistema digital. Y tampoco lo hace que nos circunscribamos a noticias, dejando afuera a las publicaciones de redes sociales y las cadenas de mensajes por WhatsApp.

Las fake news son una expresión del fenómeno de la desinformación, término que “incluye todas las formas de falso, información inexacta o engañosa, diseñada, presentada y promovida para causar intencionalmente daño público o con fines de lucro”, de acuerdo a la definición que brinda el informe “Un enfoque multidisciplinar a la desinformación” del Grupo de Expertos de la Comisión Europea. El documento señala que la desinformación es “un problema que debe entenderse en el contexto más amplio de cómo se produce la información, cómo se distribuye y cómo la gente se involucra con ella en la esfera pública”.

Frente a este panorama, los profesionales de los medios como todos los usuarios de la web deben analizar la información que circula en línea y verificarla antes de contribuir a su difusión.

Algunos tips y preguntas para detectar noticias falsas:

1. Medio. Verificar la URL del sitio que publicó la información. ¿Qué sabemos del sitio? ¿Quién lo publico? ¿Es un medio conocido? ¿Actualizan su página?
2. Autor. Chequear si la nota está firmada. ¿Quién es el autor? ¿Ha escrito otras notas? ¿Es real?
3. Fecha. Mirar la hora y la fecha de la publicación. Suele suceder que buscan engañar a los lectores con noticias viejas. ¿Es una noticia de actualidad?¿Se ha publicado recientemente?
4. Título. Los titular suelen ser anzuelos para conseguir la atención del usuario. ¿El contenido del artículo se relaciona con el texto? ¿El título busca impactar? ¿Es sensacionalista?
5. Género. Analizar el artículo. ¿Se trata de una noticia o de una columna de opinión? ¿Qué dicen las otras fuentes? ¿Es un contenido auspiciado?

Algunos proyectos que combaten la desinformación:

Proyecto Desconfío – Argentina

Chequeado – Argentina

Verificado – México

La silla vacía – Colombia

Maldito bulo – España

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